Seleccionar página

Aporofobia en España: la exclusión invisible que sigue creciendo

por | May 29, 2026

Aporofobia en España: la exclusión invisible que sigue creciendo

La palabra “aporofobia” ha pasado en pocos años de ser un término prácticamente desconocido a aparecer en informes institucionales, estudios sociales y debates públicos sobre exclusión, pobreza y sinhogarismo.

Sin embargo, aunque el concepto empieza a ser más conocido, la realidad que describe sigue profundamente normalizada en España.

La aporofobia no es únicamente rechazo hacia las personas pobres. Es una forma de discriminación estructural que afecta al acceso a derechos, oportunidades, vivienda, empleo e incluso al trato cotidiano en el espacio público.

Y los datos recientes muestran que no se trata de una percepción subjetiva. La preocupación institucional y social en torno a esta problemática está creciendo.

problema social

Qué es la aporofobia y por qué se ha convertido en un problema social cada vez más visible

El término fue popularizado por Adela Cortina y hace referencia al rechazo, miedo o desprecio hacia las personas pobres o en situación de vulnerabilidad.

No se dirige necesariamente hacia una nacionalidad, ideología o identidad concreta. El foco está en la pobreza y en la percepción de inutilidad económica o social de quien la sufre.

La aporofobia puede manifestarse de muchas formas:
• Rechazo hacia personas sin hogar.
• Criminalización de la pobreza.
• Comentarios deshumanizantes.
• Arquitectura hostil en las ciudades.
• Discriminación en el acceso a vivienda o empleo.
• Invisibilización institucional.
• Violencia verbal o física contra personas vulnerables.

En muchos casos, esta discriminación se produce de forma silenciosa y socialmente aceptada.

La relación entre aporofobia y sinhogarismo

Uno de los ámbitos donde la aporofobia se hace más visible es el sinhogarismo.

Las personas que viven en la calle suelen experimentar:
• rechazo social,
• aislamiento,
• dificultades para acceder a servicios,
• y una fuerte deshumanización pública.

Diversas organizaciones sociales llevan años alertando de que el debate sobre las personas sin hogar se aborda muchas veces desde la seguridad, la limpieza urbana o el impacto turístico, en lugar de hacerlo desde los derechos humanos.

En ciudades españolas como Madrid o Barcelona, el aumento del precio de la vivienda, la precariedad laboral y la presión turística han intensificado situaciones de exclusión residencial durante los últimos años.

Además, la percepción social del sinhogarismo continúa muy condicionada por estereotipos simplistas:
• “no quieren trabajar”,
• “han elegido vivir así”,
• “son peligrosos”.

La mayoría de investigaciones sociales desmontan estas ideas y señalan factores mucho más complejos:
• pérdida de empleo,
• ruptura de redes familiares,
• problemas de salud mental,
• violencia,
• precariedad estructural,
• imposibilidad de acceder a una vivienda asequible.

aporofobia y sinhogarismo

Los datos recientes en España

Durante los últimos dos años, distintos informes han mostrado señales preocupantes relacionadas con la discriminación y la exclusión social en España.

El Ministerio del Interior registró en 2024 un total de 1.955 delitos e incidentes de odio en España. Aunque la cifra general descendió respecto al año anterior, los delitos relacionados con aporofobia aumentaron más de un 33 %.

Ese incremento ha sido señalado por organizaciones sociales como una señal clara de que la discriminación hacia las personas pobres continúa creciendo y empieza a manifestarse de manera más visible.

Al mismo tiempo, los datos de pobreza y exclusión social siguen siendo elevados.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida y distintos análisis sociales publicados en 2024 y 2025, alrededor de una cuarta parte de la población española continúa en riesgo de pobreza o exclusión social.

La situación es especialmente compleja en:

• jóvenes,
• familias monoparentales,
• personas migrantes,
• personas con problemas de salud mental,
• y personas sin hogar.

Organizaciones especializadas en sinhogarismo también alertan de que España sigue teniendo una importante carencia de plazas y recursos habitacionales estables. Algunos análisis estiman que existen decenas de miles de personas sin hogar frente a una capacidad claramente insuficiente de atención residencial.

Arquitectura hostil y exclusión urbana

Bancos divididos para impedir tumbarse, pinchos metálicos, estructuras incómodas o sistemas de expulsión en estaciones y espacios públicos forman parte de estrategias diseñadas para evitar la permanencia de personas sin hogar.

El problema de estas medidas es que no solucionan la exclusión. Simplemente la desplazan de lugar.

Diversos expertos en urbanismo y derechos sociales señalan que este tipo de diseño transmite un mensaje claro: la pobreza no debe verse.

Y eso tiene consecuencias directas sobre la percepción social de quienes viven situaciones extremas de vulnerabilidad.

exclusion social

Redes sociales, discurso público y deshumanización

Otro elemento importante en los últimos años ha sido el aumento de discursos de odio y deshumanización en entornos digitales.

Diversos estudios académicos sobre toxicidad y discurso de odio en español muestran cómo los debates relacionados con pobreza, inmigración o exclusión suelen concentrar altos niveles de agresividad verbal y polarización.

Esto tiene un efecto directo:
cuando determinados colectivos son constantemente asociados a inseguridad, suciedad o conflicto, la empatía social disminuye.

Y cuando desaparece la empatía, resulta más fácil justificar políticas de exclusión o indiferencia.

El papel de las políticas públicas

Los expertos coinciden en que son necesarias políticas estructurales:

• acceso real a vivienda,
• atención en salud mental,
• empleo digno,
• protección social,
• y modelos de intervención estables.

En Europa, el modelo “Housing First” desarrollado especialmente en Finlandia se ha convertido en una referencia internacional porque prioriza ofrecer vivienda estable antes de exigir otros cambios personales o administrativos.

El enfoque parte de una idea simple:
sin estabilidad habitacional es muy difícil reconstruir cualquier otro aspecto de la vida.

En España, algunas ciudades y entidades sociales han comenzado a implementar programas inspirados en este modelo, aunque todavía de forma limitada.

Hablar de aporofobia no consiste únicamente en hablar de pobreza. Consiste en preguntarse cómo mira una sociedad a quienes quedan fuera del sistema.

Porque el problema no es solo que existan personas en situación de vulnerabilidad. El problema es la normalización del rechazo hacia ellas.

Y ahí es donde la aporofobia se convierte en un desafío profundo para cualquier democracia.

Una sociedad puede medirse por muchos indicadores económicos.
Pero también por la forma en que trata a quienes tienen menos.